EL REY ASA
EMPEZÓ BIEN (2º Crónicas 14)
El principio de la carrera real de Asa no podía ser más auspicioso “hizo lo bueno y lo recto delante de Jehová Dios”.
El pueblo, pudo disfrutar años de sosiego y prosperidad.
Dios pudo contemplar en él un varón temeroso, lleno de santo deseo de abandonar lo malo y hacer lo bueno, como podemos notarlo en estos tres verbos del versículo 3 “quitó…quebró…taló”
¡Qué hermoso es contemplar vidas así!. Que en medio de apostasía e idolatría valerosamente deciden marchar al lado del Señor.
Esta primera parte de la vida del rey Asa, la puedo cerrar con las palabras que la Escritura utiliza en 2º Cr.14:7) “y fueron prosperados”
SIGUIÓ BIEN (2º Crónicas 15)
Tenía que ser, tres acertados pasos podemos notar en este capitulo, en el versículo 10 “juntáronse”, en el 11 “sacrificaron”, y en el 12 “buscaron” a Jehová con todo el corazón.
Cuando el creyente se reúne con los hermanos, cuando se presenta a Dios “en sacrificio vivo” y busca frecuentemente el rostro del Señor “con todo el corazón” justificada es la alegría porque “va bien”. El salmista nos da una sana recomendación para seguir bien y es esta “Buscad siempre su rostro” (Sal. 105:4).
Esta otra parte de la vida del rey de Judá la podemos cerrar con el siguiente pasaje “Y dióles Jehová reposo en todas partes” (2º Cron. 15:15). En el trance de elegir dos palabras para compendiar estas primeras etapas de la carrera real de Asa, escogería sin vacilar las siguientes: prosperidad y reposo.
TERMINÓ MAL (2º Crónicas 16)
El epílogo malogrado de su carrera de rey podemos llamarle así: asunto de punto de apoyo, observemos porqué:
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Físicamente se apoyaba mal: “enfermo de los pies” para arriba (v.12) menguando por tal causa en su actividad.
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Espiritualmente se apoyó peor “Te has apoyado en el rey de Siria y no te apoyaste en Jehová tu Dios” (v.7)
¡Cuantos de los “sube y baja” de nuestra vida espiritual constituyen asuntos de punto de apoyo; cuando dejamos de apoyarnos en el Señor y nos apoyamos en otras cosas, sean hombres ó “sistemas” nos apoyamos mal.
Que la historia de este rey constituya una provechosa lección para nosotros. Y, que en la pagina intima del libro de tu vida, pueda escribirse esto comentario: empezó bien, siguió bien, y … terminó bien.

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