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UN VIAJERO IMPRUDENTE

by Cristóbal on 7 de julio de 2014

por Joaquín Pujol Joaquin Pujol

Cierta vez un caminante se propuso atravesar un dilatado desierto, para lo cual hizo los preparativos necesarios de acuerdo con sus cálculos. Se abasteció de agua, compro alimentos y allá se fue.
Ya en el camino y antes de llegar a los márgenes del desierto, atravesó algunas aldeas, cuyos habitantes le aconsejaron tomar mas provisión, advirtiéndole que la travesía era mucho mas extensa de lo que él se imaginaba. Este no percató y prefirió una carga liviana en vez de llenar su mochila de suficiente cantidad de víveres.

Los días pasaban y las provisiones disminuían notablemente. Por fin llego el día en que todo le faltó. Ante su vista apareció un espejismo en el horizonte como el resplandor de una esperanza fugaz. Con los ojos desorbitados corrió hacia el ilusorio lago para caer a poca distancia desvanecido. En medio de un mar de arenas recalentadas por un sol abrasador, victima de espantosa sed y agobiado por el hambre, en aquella horrible soledad murió nuestro viajero bajo un sol abrasador.

Tu eres ese caminante en el desierto de la vida. Es tiempo de hacer provisión para la eternidad. Eres pecador y Dios te dice “el alma que pecaré, esa morirá” (Ezeq. 18:4). Tal vez por el momento no sientas el peso de la culpabilidad ante Dios, ni el escozor del hambre espiritual. Es posible que te encuentres deslumbrado por el espejismo de las aguas engañosas de este mundo o por el esplendor de una religión aparatosa e impregnada de ritos y ceremonias muertas. Tales cosas al decir del profeta Jeremías no son sino “cisternas rotas que no retienen aguas”.
Como en el caso de nuestro caminante, llegará el día, aunque demasiado tarde, cuando descubrirás tu liviandad. Jesús te dice: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos” (Mt. 5:6) “Yo soy el pan de vida:
el que a mi viene, nunca tendrá hambre; y el que en mi cree, no tendrá sed jamás” (Jn. 6:35). Para el pecador arrepentido. Cristo Jesús es la única salida “Si alguno tiene sed venga a mi y beba” (Jn. 7:37) Hoy es día de salvación.

Joaquín Pujol Gonzalo

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